Redescubriendo la menstruación: Un nuevo punto de vista

En el proceso por conocerme un poco más profundamente me di cuenta que no me valoraba, muchas de nosotras, nos mostramos fuertes cara al exterior, pero después somos muy críticas con nosotras mismas y eso es porque nos valoramos poco, porque no creemos en nosotras mismas y porque según el mito de la sociedad, por ser mujer, ya estamos en un segundo plano y tenemos que trabajar más duro para conseguir lo que deseamos.

Aquí empezó mi cruzada, que me ha llevado a realizar un proceso interno muy fuerte y no menos interesante.

Cada mes, cuando me venía la regla, sufría de unos dolores muy intensos, que calmaba con pastillas, hasta que decidí plantarle cara al dolor y descubrir el por qué de su presencia. Me di cuenta que rechazaba totalmente el rol de mujer que me ha tocado y en concreto rechazaba totalmente mi menstruación.

Rechazar la menstruación, es rechazar tu feminidad, es rechazar el poder que se te ha dado para crear. Según la cosmovisión andina, la energía masculina es la que hace crecer las cosas y la femenina la que las crea.

Tenemos el poder de la creación dentro de nosotras y sin embargo, se nos ha dicho es algo sucio, malo y que te tienes que esconder cuando estás en esa fase mensual.

Cuando llegué a este punto me propuse investigar e intentar conocer descubrir un poco más sobre la regla y llegó a mis manos el libro “Luna Roja”  donde se habla del tabú de la menstruación, aquí un pequeño fragmento:

Las antiguas culturas conocían sin duda el poder de la menstruación, un saber que aun hoy persiste en algunas sociedades modernas.

 La menstruación pasó de considerarse santa y sagrada a convertirse en sucia y contaminante y se fomentó la creencia de que la mujer durante esos días era una fuente de energía destructiva andante. Se le aparto del resto de la comunidad en cuanto aparecían las primeras manchas de sangre , se le prohibió tocar utensilios cotidianos, especialmente cualquier pertenencia masculina, pues se temía que tuviese el poder de matar a un hombre o de hacerle perder sus aptitudes para la caza, incluso en algunos caso no se le permitía comer carne o beber leche por miedo a que perjudicase la cacería o hiciese que las vacas perdieran su capacidad de producir leche.

 Se le consideraba tan impura que ofendía a la naturaleza y provocaba una alteración en el orden natural de las cosas.

 El tabú menstrual no se limita únicamente a la sociedad del pasado, incluso en nuestros días muchas religiones restringen física y mentalmente a la mujer durante su periodo.

Por ejemplo, en la cultura islámica una mujer que esta menstruando tiene prohibido entrar en una mezquita.

(Extracto del libro  Luna Roja de Miranda Gray. )

Viendo todo este panorama, me puedo imaginar porque muchas de nosotras hemos rechazado nuestra feminidad hasta el punto de odiar el día en que nuestra menstruación llega todos los meses.

El mito de la menstruación fue creado para desacreditar a la mujer, para hacerla débil y para crear una sociedad patriarcal que ha relegado a la mujer y a la Sagrada Madre – La Tierra a un segundo plano.

Si la palabra es vibración y la vibración cambia el estado de las cosas… podéis imaginaros cada vez que pronunciamos por nuestra boca, que mierda, tengo la regla, que asco, ojalá no la tendría, es una molestia… estamos negando mensualmente una parte de nosotras que es sagrada.

Las mujeres albergamos el poder de crear, de crear cualquier cosa que nos propongamos de dar vida a todo aquello que deseemos, pero en especial de engendrar la vida humana.

Además la menstruación nos conecta con el ciclo de la vida y la muerte, pues cada mes cuando el endometrio se desprende del útero, se desprende una parte de nosotras que espera albergar una vida. ¿Cómo podemos despreciar algo tan hermoso? Cada mes dejamos preparado lo mejor de nosotras por si se da la fecundación para que un nuevo ser tenga las posibilidades de crearse.

En la antigüedad la sangre menstrual era utilizada para hacer rituales o ritualizar lugares sagrados, ellos ya sabían el gran potencial del “oro rojo”, hoy en día sabemos que el periodo está formado por células madres que son muy beneficiosas, se puede utilizar como mascarilla para la piel o el cuero cabelludo, como abono para las plantas mezclada siempre con agua, hay personas que la beben para obtener todos los beneficios de las células madres que contiene y otras que crean obras de arte, como por ejemplo Jean Lewis en su trabajo Beauty in Blood.

¿No ves ahora tu regla con otros ojos?

(Este post forma parte de una serie de escritos sobre la menstruación, para leer el siguiente: ¿Cómo sanar tu linaje ancestral? – Pulsa aquí)