Me escucho al escucharte

Muchos sabéis que hago un voluntariado en la Asociación Española “El Teléfono de la Esperanza” aquí en Zürich.

Este año tenemos un ciclo de conferencias con su eje central enfocado en la escucha. Este fin de semana se me dio la oportunidad de dirigir una de estas conferencias y para mi ha sido una gran experiencia.

Si quieres saber de que hablamos, sigue leyendo… aquí te cuento un resumen:

¿Realmente escuchamos a los demás? ¿cuantas veces estas en una conversación con unos amigos y estás pensando en el trabajo, en si la persona que quieres te ha escrito o en otras mil y una cosas más y no prestamos atención a lo que nos están contando…? ¿Cómo vamos a escucharnos, como vamos a saber lo que realmente deseamos, lo que nuestro corazón y nuestro cuerpo anhelan si no prestamos atención a lo que sucede en el momento presente?

Escuchar a los demás, nos pone automáticamente en el presente, nos enseña a estar conscientes de lo que pasa aquí y ahora y por ende, nos ayuda a descubrir lo que realmente anhelamos en nosotros mismos, pues siempre tenemos al mejor maestro a nuestro lado.

Hay una ley que resume perfectamente este intercambio de información y es la Ley del Espejo, descubre con nosotros como aprender a vivir en el presente, como escuchar a los demás y a escucharte a ti mismo aplicando sencillas técnicas.

ME ESCUCHO AL ESCUCHARTE

La ley del Espejo nos dice que todo lo que nos rodea es un espejo y nos muestra lo que albergamos en nuestro interior.

Si sentimos algo negativo hacia una persona, por ejemplo, tengo una vecina que no hace más que criticar. Y eso me pone muy nerviosa y no hago más que darle vueltas a la cabeza con lo criticona que es mi vecina.

Pregúntate a ti mismo: ¿en que parte de mi vida me estoy yo criticando? Quizás critico mi cuerpo, quizás critico mi forma de trabajar, de cocinar… la crítica es no ver el valor positivo de las cosas, donde tú no estás bien el valor que tu tienes y te estas criticando? O a quien tu estas criticando? Quizás a tus hijos? A tu marido?.

El espejo de tu casa, te muestra tu cara, tu cuerpo, el espejo de la vida, te muestra cosas que a simple vista no puedes ver, porque están escondidas entre tus creencias, tus valores, tus pensamientos, que son los que crean tu personalidad y los que crean tu realidad.

Lo mismo sucede con las cosas positivas, cuando ves a una persona que admiras, que sonríe, que es cariñosa, que hace cosas bellas, obsérvate a ti misma y date una palmadita en la espalda, porque si puedes ver esa belleza en esa persona, es porque tú también la tienes y si no la reconoces, búscala, porque está dentro de ti y es algo que puedes potenciar.

El Doctor Mario Alonso Puig cuenta en una de sus conferencias que para ir más allá del espejo se necesitan dos elementos:

  1. El encuentro – lo opuesto es la rivalidad. Tiene una connotación diferente, el otro es mi rival mi enemigo. Estoy enfrentado.El encuentro es cuando tú tienes una intención real de comprender y de cooperar con la persona que tienes enfrente, es desde la humildad, darte cuenta que la persona que tienes delante es tu reflejo y que desde un pacto de almas te está mostrando lo que tienes en tu interior para que puedas sanarlo.

    Porque siempre tenemos al mejor maestro a nuestro lado, el encuentro es abrirte a las personas que la vida te pone por delante con la disposición de observarlas, de escucharlas, de perdonarlas porque ellas son simplemente el canal y de desde la humildad agradecerlas por lo que nos están mostrando

    Todo esto es complicado porque la mente mete mucho ruido, porque pensamos como vamos a contestar y no escuchamos, porque ni siquiera pensamos en cómo vamos a actuar, cuando las situaciones se nos presentan, porque no nos tomamos el tiempo para analizar desde que filtro de creencias, pensamientos, experiencias estoy filtrando lo que está pasando a mi alrededor en este momento.

    Por eso, no se debe juzgar desde nuestro marco de referencia. Insistimos siempre en controlar nuestro juicio, porque las personas quieren ser escuchadas no que les demos nuestra opinión, ya que nuestras opiniones están influenciadas por todo nuestro bagaje de vida. Todos queremos sentirnos escuchados y comprendidos. Escuchar para conectar con su mundo (sentimientos y necesidades).

    El doctor Mario Alonso Puig dice que “la escucha a nivel cerebral no se puede dividir, tienes que estar 100% escuchando si no es una acción empobrecida sin valor. Por eso es tan importante la atención enfocada”. Darnos cuenta que la persona que tienes delante eres tú mismo y que te está aportando una gran información, por eso debes escucharla sin juicios, sin creencias, libre de todo ruido que tu mente pueda crear. Escuchar desde el vacío, desde el entendimiento de que, con una mente libre de ruidos, puedes darle a la persona que tienes delante el mayor regalo, escucharle y que se sienta escuchado, porque esa persona a ti te está mostrando algo muy valioso, lo que tu internamente no puedes descubrir. Por eso se merece el mayor respeto del mundo.

  1. El silencio – opuesto el ruido y las prisas. Las prisas y el ruido mental enferman. El silencio sana. Cuando aprendes a tener la mente en silencio, empiezas a ver todo lo que te rodea como si fuera una película, el apego a lo exterior desaparece y te das cuenta que solo eres un actor viviendo un drama en una película y que además de ser actor, eres el director de esa película y que tu puedes cambiar el desenlace según tu forma de actuar en ese preciso momento.Con silencio mental, eres capaz de discernir, eres capaz de darte cuenta de los mensajes que se te están mostrando y eres capaz de tomar conciencia del porqué de esos mensajes, entonces cuando se produce esa toma de conciencia, tus circuitos mentales cambian y hay un cambio en todo tu cuerpo, porque es un cambio que se produce desde el interior, no desde el exterior, es un cambio que va al punto central del conflicto y que hace que en unos segundos tu vida cambie para siempre.

Escuchar a los demás con plena conciencia nos pone automáticamente a vivir en el presente, porque estas con tus 5 sentidos en el aquí y en el ahora.

 3 Técnicas para estar más en el presente

  1. Cada día que salgas a la calle, obsérvate, estoy respirando, voy a trabajar o a hacer la compra… lo que sea, conscientemente, observo lo que hay a mi alrededor, escucho a los pájaros, observo las nubes moverse, todo vibra a mi alrededor… y mientras tanto vas dando las gracias a todo, al semáforo por ponerse verde, al tram por llegar puntual, al barrendero, al aire por estar limpio, al sol…
  2. Cuando estés en una conversación con alguien, habla menos y observa más a tu interlocutor. No desde la mente, si no desde el aquí y el ahora. ¿Qué está diciendo? Obsérvalo no desde la crítica sino haciendo un reconocimiento a su presencia, a ese bloque de tu vida que él/ella comparte contigo en ese momento. NO JUZGUES.
  3. Cuando hayas integrado las otras dos técnicas, repetirás la siguiente afirmación, ”Sólo existe este instante en mi vida y decido formar parte de él.” Continúas trabajando las técnicas anteriores pero ahora intentarás poner tu atención en cómo te relacionas contigo mismo. Cada vez que notes que tus pensamientos te quieren llevar a tiempos pasados o futuros que crean estrés, ansiedad y/o temor en ti, te detienes y en forma consciente repites: ”Sólo existe este instante en mi vida y decido formar parte de él. Recobro la calma. Todo está bien aquí y ahora dentro mío.”

Con estas sencillas técnicas comenzarás a integrar en ti el vivir en el presente y traerás más paz y tranquilidad a tu vida, poco a poco todo se irá reajustando y por ende empezarás a ser más feliz.

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