Introspecciones: dolor, perdón, compasión y gratitud

El mes pasado, nos quedó pendiente en nuestras tardes de té, hablar sobre el perdón. Así que ayer por la mañana abrí mis registros para obtener información para nuestra sesión de la tarde, algo hermoso llegó y sobre esto hablamos en nuestra 2 sesión:


EL DOLOR

El dolor es una sensación física o emocional que se produce cuando nuestro cuerpo sufre un ataque externo o cuando sentimos que hemos perdido algo.

El dolor emocional está siempre ligado a la pérdida; pérdida de un ser querido, pérdida de un trabajo, pérdida de algo importante para mi, pérdida de mi dignidad, pérdida de la seguridad, pérdida de confianza…

Hay dos tipos de dolores emocionales, el dolor emocional que surge en el momento que vivimos una situación crucial y que es normal sentirlo. Y el dolor emocional que nos ancla en el pasado y no nos hace olvidar. Este segundo es el que tratamos aquí.

Es importante darnos cuenta que todo depende de los ojos con que hemos interpretado esa situación.

Si en vez de “interpretar” una traición, por ejemplo como la pérdida de confianza por esa persona o de su amistad, la interpretamos como que la persona a venido a enseñarme algo hermoso, como es, tenía un miedo a que me traicionen y se ha manifestado, entonces ya no hay dolor.

Esa persona me muestra que yo tenía miedo a que eso pasara y por eso me lo ha puesto delante, para yo trabajar ese miedo a ser traicionado, es la ley del Espejo.

Lo que hay dentro hay fuera, dice la ley de Hermes Trismegisto. Así ya no hay rencor y lo que hay es gratitud porque desde el alma te das cuenta que esa persona ha venido a mostrarte cosas que necesitas saber y descubrir dentro de ti, antes de poder seguir desarrollando tu camino espiritual.

Siempre tenemos el mejor maestro a nuestro lado. Cuando aceptamos esto ya no hay dolor, solo amor y gratitud y podemos empezar a PERDONAR.



PERDÓN

Perdonar es un arte y no porque se pueda pintar o plasmar físicamente, si no porque cuando perdonas la persona cambia, su energía brilla y resplandece como una obra de arte hecha con amor.

Porque cuando perdonas una sensación de alivio y amor te envuelve por todo el cuerpo, es un estado de paz y tranquilidad que te llena.

Cuantas veces nos anclamos en el pasado porque no hemos sabido perdonar una situación que pasó y que seguimos ahí pensando como podría haberla cambiado para que no hubiera ocurrido?

Ejercicio: Ahora observa ese momento del pasado: ¿qué sucedió? ¿cómo actuaste tu? ¿cómo actuó la otra persona?

En cuanto hay una involucración emocional, la otra persona automáticamente se va a sentir atacada, porque va a pensar que tú le estás culpando y entramos en un círculo vicioso del que es muy difícil salir.

Ejercicio: Observa esa situación desde fuera, como si fueras una cámara que graba. ¿Cuales son vuestros gestos? ¿por qué estás actuando de esa forma? ¿por qué la otra persona actúa así? ¿qué observas que sientes tu en ese momento y que observas que siente tu rival? 

¿Puede ser que solo queráis protegeros? y ahora te preguntarás, ¿protegernos de qué? pues de ser culpables.

Tenemos geneticamente un programa muy profundamente grabado, que es el de la CULPA. Cuando eres culpable, no eres bueno y puedes ser castigado. El no querer ser castigado es un instinto de supervivencia, porque el castigo puede llevar a la muerte y todos hemos venido aquí con una misión y no queremos irnos sin llevarla a cabo, por eso, el instinto de supervivencia, y por eso, el rechazar que podemos ser culpables, y por eso, el automatismo de protegernos para no serlo.

Cuando integramos esta información y nos damos cuenta que esas dos personas que vemos desde la cámara solo están intentando protegerse para no ser culpables y no sentir el dolor de ser castigados (por ejemplo, con la pérdida de libertad), entonces entra en juego la COMPASIÓN.



LA COMPASIÓN

La compasión es uno de los estados de amor más grandes que una persona puede sentir.  Cuando surge desde el corazón, es una ola de amor que te envuelve a ti y todas las personas de tu alrededor.

Sentir compasión, como la palabra indica: CON + PASIÓN, es amar al prójimo como a ti mismo, haya hecho lo que haya hecho, sea quien sea, es amar a la otra persona por ser quien es sin juzgar sus errores, sin juzgar como viste, donde trabajó o lo que haya hecho en el pasado.

Cuando amas así a las personas de tu alrededor, ya no hay culpables, ni víctimas, solo hay personas físicas con almas espirituales viviendo experiencias terrenales, que les van a llevar a un desarrollo espiritual mayor.

Amar con compasión es darse cuenta que todos estamos al mismo nivel y que si esa persona está en tu vida, es porque ha venido a enseñarte algo y no te queda más que darle amor y agradecerle sus enseñanzas.


Una de las preguntas que surgió, es como podemos llegar al estado de ser agradecidos por una situación dolorosa:

  1. Encontrar el sentido de ese dolor, aceptarlo y integrarlo
  2. Buscar el punto de vista positivo, la enseñanza que esa situación nos ha aportado
  3. Perdonar: a ti y a la otra persona
  4. Amarte a ti y a la otra persona con esa compasión que sana
  5. Ser agradecido por todo lo que has aprendido

 


NOTA: nos quedo pendiente profundizar en el agradecimiento y la manifestación. De eso hablaremos en nuestra próxima sesión.