Magda llegó en un momento de mi vida en el que no veía una salida, no encontraba un camino, y de pronto apareció ella. Me enseñó a quererme, me enseñó a perdonar, me enseñó a disfrutar y valorar la vida, a respirar y hacerme sentir afortunada por vivir cada mañana un nuevo día. Es como mi ángel de la guarda. (Proceso de Coaching)

Laura – Financiera – Madrid